15 dic 2011

La indiferencia del BCE

trichet

A veces escucho como un valor positivo que los Bancos Centrales deben mantener su independencia. ¿Su independencia de quién o de qué?
Vamos a ver ¿sabemos lo que es un banco central? ¡El emisor de moneda! El que decide el precio del dinero, el que gobierna la política monetaria de un país. ¿Cómo va a ser independiente el Banco Central? Por esas mismas, podría ser independiente el ejército. Estupendo, que haga lo que le dé la gana. El Ministerio de Exteriores también podría ser independiente, ir a su aire, tejer o destejer a su libre albedrío, sin rendir cuentas a nadie de las relaciones internacionales. ¿Interior independiente, con la policía campando a sus anchas? Bueno, en este caso no habría mucha diferencia.
¡Esto es absurdo! Los poderes y organismos del Estado ¡jamás! pueden ser independientes, sino que deben estar absolutamente sometidos a la voluntad popular. Porque no nos olvidemos, del primer al último funcionario del Banco de España y del Banco Central Europeo, desde el ujier de una sucursal de provincias a MAFO, Trichet o Draghi…todos son empleados públicos, a quienes pagamos su sueldo con nuestros impuestos. Son nuestros servidores y, por supuestísimo, deben ser controlados, tasados, censurados, sometidos a nuestra voluntad soberana.
Se argumenta que si al gobierno se le conceden además
prerrogativas sobre política monetaria, tendría la tentación de cubrir el déficit con deuda, devaluando la moneda. Es muy cierto y así ha pasado reiteradamente en el pasado. Pero esa es sólo una de los mil males que un gobierno puede hacer de forma torcida. Para impedir que un gobierno pueda equivocarse, habría que quitarle todo poder de gobierno al gobierno, es decir, que todos los organismos del Estado fueran dirigidos de forma independiente.
¿Independientes de quién? De la ciudadanía, que delega su representación en un Parlamento que elige a un gobierno. Efectivamente, una forma muy vaga de legitimidad democrática. Pero, desde luego, siempre ha sido más algo que nada. Si ya se plantea, desde el principio, la irresponsabilidad política del banco central, que no tendrá que rendir cuentas de su actuación ante la ciudadanía, ni aún siquiera ante sus representantes…es la absoluta quiebra de la democracia en materia monetaria. El pueblo no tiene absolutamente ninguna soberanía, ni tan siquiera delegada, en materia monetaria. Los organismos que deciden sobre ella (en nuestro caso, el BdE, regulador bancario y el BCE, banco emisor) son, y así se reconocen con orgullo, absolutamente independientes de la voluntad y las necesidades de la población.
Y si todos los poderes del Estado, teóricos y fácticos, constatamos repetidamente que están sometidos al imperio de la banca (como desvergonzadamente nos ha dado pruebas el gobierno en funciones con el indulto al banquero más largamente retribuido de España y quinto del mundo)…si aún a pesar del escaso control democrático que supone someterse cada cuatrienio a las urnas, los banqueros dominan desde los medios de comunicación a la judicatura, pasando por los peoncillos del Congreso o el mismo gobierno. ¿Cómo pensar que no van a controlar, de forma absoluta, el resorte más importante para su propio negocio, el que decide sobre la oferta de dinero y su tipo, e indirectamente controla la inflación, el gran cáncer de la banca? Independiente de la voluntad del pueblo soberano, absolutamente dependiente de la voluntad de la oligarquía financiera. Hasta extremos desvergonzados, como repetidamente se ha manifestado el gobernador del Banco de España, quien en vez de cumplir su mandato como regulador bancario, previniendo la burbuja de crédito, se ha dedicado estos años a publicitar los intereses del sindicato bancario, que bien podría llamársele sindicato del crimen, en temas tan ajenos al regulador como el abaratamiento del despido o la reducción de salarios.
E insisto, como recochineo, tenemos que pagar el salario de alguien que se manifiesta independiente a nuestra voluntad, hostil a nuestros intereses.
Evidentemente, el Banco de España debe estar sometido a la voluntad e intereses de los ciudadanos españoles. Y atarlo en corto, porque si no será captado y puesto al servicio de los banqueros españoles. Esto se puede hacer por un control gubernamental; pero si no se quiere, hay otros mecanismos de control democrático del banco central: un control parlamentario, donde los órganos de dirección, colegiados, sean nombrados por el Parlamento y tengan que rendir cuentas ante éste, que aprobaría su gestión u ordenaría su modificación. Y, por último, la que prefiero: la Democracia Directa. Que los órganos de dirección del Banco de España sean elegidos por sufragio directo, así como sus líneas de actuación.
¿Independiente? Sometido, humillado ante el pueblo, no cabe otra posición para un banco central.
Y sobre el Banco Central Europeo, el banco emisor de todos los ciudadanos de la UE. ¡Defiende desvergonzado su independencia del poder político! Pues si es independiente del poder político, es decir, del poder (más o menos) legítimo del que nos hemos dotado los ciudadanos europeos ¿De qué poder depende? ¿Del militar? Evidentemente, del poder económico, poder que es absolutamente antidemocrático.
Lo que me ha hecho saltar y escribir esto es la reciente revelación del contenido de la misiva al gobierno de España, chantajeándole ¡unos funcionarios a un gobierno electo! para que aceptase las políticas de la aristocracia económica. ¡Tienen que rodar cabezas por esto! ¡Es inaceptable!
Y entre otras cosas, la portavocía de los banqueros, para consentir en salvar al Tesoro público de los ataques especuladores, pedía:
La propuesta aboga por implantar en España la fórmula de los conocidos como ‘minijobs’ (mini-empleos) que se crearon en Alemania en 2003 como medida para atajar el desempleo y la economía sumergida. Consisten en contratos con un sueldo máximo de 400 euros mensuales para empleos de “escasa consideración” en los que el trabajador no paga impuestos y abona las cotizaciones sociales de forma voluntaria.
¡Salarios de 400€! Y eso lo propone gente que cobra un salario de 360.000€ y que se ha mostrado manifiestamente incompetente para atajar la crisis de la eurozona, es más, incluso está siendo parte fundamental del problema (su subida de tipos en 2009 arrasó con cualquier atisbo de recuperación económica que pudiera vislumbrase).
¿Independientes? ¡Pero si son los lacayos de la banca que se suponen tendrían que auscultar y dirigir, no tienen independencia ni para elegir donde hacer las pausas al leer los discursos que la banca les prepara!
Quiero ver a Fernández Ordóñez, a Trichet al ex-Goldman Sach de Draghi a cuatro patas, con correa y bozal. Y si el pueblo les dice que salten, saltan. Y si les dice que se tumben, se tumban.
No es que el banco central sea independiente de la ciudadanía. Es que los ciudadanos le son absolutamente indiferentes, aconseja castigar a los que pagan su sueldo sin ningún rastro de piedad. Ya no es independencia, es indiferencia, desprecio y hasta sadismo para con la ciudadanía.
¡Tienen que rodar cabezas por ello!
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Enlaces:
Vicenç Navarro es de los pocos que ha levantado la voz contra esa tontería de la “independencia” de los bancos centrales, una ofensa democrática. La última, en: El BCE, el lobby de la banca.
Marco Antonio Moreno nos provee de gran volumen de artículos (algún día habría que levantarle un monumento por el trabajo que desarrolla), pero también de análisis de cosecha propia: El BCE corre al rescate de los bancos pero no da ni un euro a los gobiernos.
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Y ahora, disculpad que cambie de asunto, para tratar muy brevemente un tema de actualidad. El desplante de Cameron a la refundación europea (que observo con el mismo entusiasmo que ver desollar un conejo). ¿Para salvaguardar los intereses británicos? ¡Ja! Para defender los intereses de la City londinense, verdadera cueva de ladrones. Dejémonos de palabrería ampulosa, Cameron defiende los intereses de los especuladores, de los cuales sólo unos pocos tienen ciudadanía británica:
El francés Xavier Rolet, consejero delegado de la Bolsa de Londres, afirma que “el primer ministro ha hecho bien en defender los intereses de Reino Unido. La introducción de la tasa sobre las transacciones financieras tendría consecuencias desastrosas para Reino Unido y Europa”. Según cálculos de la Comisión Europea, esa tasa recaudaría 57.000 millones de euros anuales, de los que 40.000 millones provendrían de las firmas ubicadas en Londres.
Y no sólo la City, Cameron defiende de la regulación financiera que se plantea crear a los paraísos fiscales mantenidos bajo pabellón británico, como las islas anglonormandas, el equivalente moderno de la isla de la Tortuga para criminales económicos. Un detalle, la isla de Jersey, un islote pelado con tiempo maldito frente a las costas de Normandía, es el mayor exportador de plátanos a Europa.
¡Plataneras en el Canal de la Mancha! ¡Es absurdo! ¡Es ya una maldita burla! ¡Se ríen en nuestra puta cara! Y ese dinero que dejan de pagar en impuestos las compañías afincadas en Jersey, lo tenemos que poner nosotros de más o aceptar recortes en los servicios. Son los intereses de estos criminales económicos los que ayer defendió Cameron, no los ingleses de a pie que sufren, igual que nosotros ,la contracción fiscal que supone esta evasión masiva de capitales a ese limbo económico de los paraísos fiscales, los cuales se encuentran, en su inmensa mayoría, bajo protectorado o soberanía de UK o USA.

Fuente: lamiradadelmendigo

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