12 oct. 2011

Dictadura electa

Hoy, día de la Fiesta Nacional de España, acratas.net denuncia la ausencia de verdadera democracia en nuestra nación:

En España sólo se permite a los ciudadanos votar la formación del Poder Legislativo. Eso es un hecho, y no precisamente democrático.

El Legislativo elige al Presidente del Gobierno, a los jueces del Constitucional y del CGPJ, que nombra, a su vez, a los jueces del Supremo.

Los pocos tipos inteligentes que defienden esta partitocracia señalan que, en realidad, aparte de la del Legislativo, las otras dos elecciones, a Ejecutivo y Judicial, es como si fueran a doble vuelta, porque entienden como primera la del Legislativo; y como segunda, la que votan los diputados electos. Es decir, que
es como si los españoles, al ir a votar, le dijeran a los partidos: "Oye, los diputados de esta lista que vayan al Congreso y voten por mí en la segunda vuelta al presidente del Gobierno y a los jueces". Como si se tratase de una delegación de voto.

Pero...

1. La elección del Legislativo escamotea la representatividad de los diputados, porque se votan listas de candidatos. Si se votara en circunscripciones unidiputacionales, con garantías de deposición del cargo electo, vale. Pero no es así.

2. Los poderes no son independientes, puesto que un mismo individuo --el Presidente o cualquier ministro-- puede ser diputado y miembro del Ejecutivo al mismo tiempo. ¿Habrá mejor demostración de la dependencia de poderes?

3. El poder judicial debe autoformarse, no depender de la casta política, o se produce la impunidad en el crimen de los electos. Ni siquiera el pueblo debe votar al poder Judicial, como no vota al resto de las cúpulas funcionariales, como los ingenieros del Estado.

Es muy importante entender todo esto, así que reproducimos el artículo de uno de nuestros lectores, que viene a decir: "¿A qué fingir más? Si hemos de vivir en una dictadura, ¡hagámosla más barata, por lo menos!"
En España no hay una verdadera democracia. Lo sabe cualquiera. El régimen español es una partitocracia malgastadora y corrupta. Sin independencia de poderes del Estado. Sin representación política. Con cuadruplicidades funcionales y burocráticas, Estado, Autonomía, Municipio y Diputación Provincial. Por no hablar de la sumisión a la Unión Europea. Cinco manadas de funcionarios se abalanzan sobre algunos asuntos.

En España hay más de 100.000 políticos mantenidos por el Estado. Y cerca de 8 millones de almas viven como moluscos adheridas al Estado de una manera u otra: funcionarios, contratados laborales, interinos, contratados por obra o servicio, trabajadores de empresas públicas.

“Hay 8.112 alcaldes, 65.896 concejales, 1.206 parlamentarios autonómicos, 1.031 diputados provinciales, 650 diputados y senadores, 139 responsables de Cabildos y Consejos insulares y 13 consejeros del Valle de Arán. 50 eurodiputados. Además de presidentes de diputación y asesores de estos, más cargos en departamentos de Diputaciones.“

El número de enchufados es incontable.

Los partidos reciben más de 250 millones de euros cada año como subvenciones del Estado para mantener políticos en plantilla. Los sindicatos reciben una cantidad similar.

Muchos cargos trafican con influencias y engordan hasta doblar el costo de la inversión, entre lo que mangan unos y otros: partidos, funcionarios y empresarios, que suben precios ante el desorden administrativo derivado de la corrupción. Se hace uno idea leyendo los escándalos en periódicos de todos las tendencias y sumando cifras. Y eso es como la punta de un iceberg, del que solamente asoma un pequeño tanto por ciento.

Y toda esa laaaarga factura la pagamos los españoles con recargo, porque el Estado se ha ido endeudando hasta llegar al 80% de Producto Interior Bruto español, y hay que pagar intereses.

Pues, a pesar de todo ese "esfuerzo democrático", la España actual vive sometida a un régimen dictatorial alternante: el Presidente del Gobierno domina no solo el poder ejecutivo, sino el legislativo, a través de la mayoría parlamentaria que lo invistió, y el judicial, pues nombra a los jueces de los más altos tribunales.

O sea, esto es la pera limonera.

Si no va a haber Democracia, digo yo, entonces hagámoslo bien de verdad. Esta "absurdocracia" podría funcionar mejor que ahora y mucho más barata. ¿Cómo?

Eligiendo un DICTADOR cada ocho años. Con una Constitución que limitase sus poderes mediante enmiendas, como las de la constitución norteamericana.

Por ejemplo, que el Dictador no puede cambiar la Constitución, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede cambiar leyes orgánicas sin referéndum, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede nombrar a funcionarios como el Defensor del Pueblo, el Fiscal General del Estado, los jueces, etcétera, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede declarar la guerra sin plebiscito, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Por ejemplo, que el Dictador no puede legislar sobre derechos ciudadanos fundamentales, o cesa automáticamente. Y hay nueva elección.

Etcétera.

El Dictador es un solo hombre que forma el gobierno que necesita y desarrolla su política con autonomía. Solamente con una limitación que lo hará ir derecho como una vela: la nueva Constitución establecerá que cada año haya un plebiscito popular de control ciudadano. El pueblo sancionará la continuidad o no del Dictador con un simple SI/NO. Si es NO, el Dictador cesa, y hay nueva elección. El Ejército garantizará que, en caso de resistencia a entregar el poder, el Dictador sea prendido, juzgado y ejecutado en la plaza de la Cibeles, en una guillotina anexa al monumento, ante el público, con reparto de pan, vino y tortilla española a la concurrencia.

Este plebiscito anual garantiza que el Dictador vivirá pendiente de las encuestas nacionales y legislará lo mínimo posible. Como el pueblo como colectivo no tiene ideología, es neutra, será muy arriesgado decretar leyes comunes sin garantía de apoyo masivo de la propuesta.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el matrimonio homosexual está en peligro de ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre una bajada de impuestos a los más ricos está en peligro de ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el despido libre puede estar en fuera del poder en menos de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre ceder la base de Rota a la OTAN puede ser depuesto antes de un año.

Por ejemplo, un Dictador que se arriesgue a legislar sobre el aborto libre de niñas de 16 años, sin conocimiento de sus padres, puede ser depuesto antes de un año.

Etcétera. (No son mis ideas, sino las que imagino del Pueblo Soberano).

Las condiciones para presentarse a las elecciones de Dictador son sencillas. Debe ser pública y notoria la intachable conducta del candidato, así como sus conocimientos sobre la realidad socio-económica de España.

El mismo mecanismo regirá para las elecciones de alcaldes de los municipios.

La Judicatura será una administración independiente del Gobierno, en la que se ascenderá por merecimiento, lo que significa escalafón, trienios, méritos y oposiciones. En la cumbre, el Supremo, con una Sala Constitucional. Y el Dictador no podrá nombrar a los jueces, y ni siquiera al último bedel de un juzgado de paz. La Judicatura sería así el contrapoder del Dictador, que no quedaría fuera de su alcance, impune, como sucede en las putocracias: Bush, Berlusconi, Blair o Zapatero.

Los partidos, si quieren seguir existiendo, se mantendrán por su cuenta, lo mismo que los sindicatos.

¡Esto sí que es un recorte, y no los de la Ministra Salgado!: Autonomías desaparecen. Diputaciones desaparecen. Congreso y Senado desaparecen. ¿Para qué fingir más, si esto es Hispanistán?

Este régimen dictatorial electo no tendrá que aparentar que es democrático. Pero lo será una vez cada ocho años, eligiendo al Dictador a doble vuelta, Y cada año, ratificando su continuidad plebiscitariamente. Este régimen dictatorial electo funcionaría mucho mejor que la partitocracia, con un coste de la milésima parte en gasto político.

La alternativa ya la conocemos. Es la verdadera Democracia. La verdadera Democracia se llama República Constitucional. Cuesta la décima parte que nuestra partitocracia. El Pueblo Soberano participa en el juego político. Los tres poderes del Estado son independientes desde las urnas. La representación política es una realidad. Los cargos electos son responsables de sus actos, y están sometidos al mandato electoral de los ciudadanos que los votan. El Rey se iría a criar malvas sin dejar un heredero en el trono de España. Porque los españoles no toleramos someternos a un poder hereditario.

Pero todo esto son fantasías de ilusos. Porque los españoles no quieren ser soberanos, sino que los cuiden como a niños en un campamento de vacaciones veraniegas. El pueblo quiere llevar una vida fácil. Que lo entretenga la tele. Ver mucho fútbol. Nominar concursantes utilizando gadgets de última generación. Cambiar de coche. Comprarse un pisito. Disfrutar unas vacaciones en Tailandia. Todo a crédito. Y que le den chuches.

MARIANO A. DELVICIO

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