18 nov. 2011

¡ Malditos Bastardos!

Por definición, toda la blogosfera y todos los analistas que han escrito sobre ello en Internet son unánimes en cuanto al diagnóstico. La UE ha experimentado unos sospechosos relevos en ciertos puestos, por hombres que mantienen un denominador común: su pertenencia (o ex-pertenencia) a la multim/b/illonaria banca de inversiones Golman Sachs. Todo el mundo conjuga los mismos factores:

"Mario Draghi fue vicepresidente de Goldman para Europa desde 2002 a 2005, ascendido a socio y nombrado responsable de empresas y deuda soberana de los países europeos. Una de sus funciones era vender “swaps”, productos financieros con los que se ocultó una parte de la deuda soberana y que, en consecuencia, permitieron falsear las cuentas de Grecia. Mario Monti, por su lado, es asesor internacional del banco americano desde 2005. Y en tercer puesto, Lucas Papademos, que fue gobernador del Banco Central griego entre 1994 y 2002, participando en la operación de falsificación de las cuentas del país perpetrada por Goldman Sachs. Los hombres de Goldman Sachs toman las riendas de Europa - elConfidencial.com

De ser así -que lo es-, esto sería equivalente a contratar pirómanos para apagar los incendios. Sujetos que deberían ser encausados por su implicación directa o indirecta en la co-producción de la tragedia griega que puede hundir Europa y ya de paso la economía internacional, son puestos a dedo por un poder poco transparente y claramente totalitario. Mucha gente identifica estos movimientos con calificativos como "golpe de Estado" o, en casos más moderados, "golpe de mercado".

Obviamente, no deja de ser sospechoso que sean hombres íntimamente vinculados a esa entidad los que han venido a sustituir, sin elección democrática de ningún tipo, a dos primeros ministros de dos países europeos. El nombramiento de Draghi para dirigir el BCE tampoco está exento de polémica porque esa institución tiene un papel fundamental que cumplir para una más que improbable solución de los problemas europeos. Improbable, porque ni siquiera los más optimistas son ya capaces de afirmar que conseguiremos salir de esta crisis.

En un sentido amplio, se puede asegurar taxativamente que todos los personajillos que han pasado a lo largo de los años por la exitosa banca de inversiones han acabado ocupando altos cargos en la administración. Un artículo publicado en La Vanguardia en septiembre de 2003 destaca como la inmensa mayoría de directivos de Goldman Sachs siempre acaban desempeñando altos cargos en la Administración pública, como Robert Rubin, secretario del Tesoro de Clinton tras 26 años en Goldman Sachs, Jon Corzine, senador demócrata tras ser forzado a abandonar la cojefatura de la firma en 1999, Steve Friedman, nombrado principal asesor económico de Bush y que fue cojefe de la firma junto a Rubin o "Hank" Paulson, Secretario del Tesoro de Estados Unidos y miembro del Directorio de Gobernadores del Fondo Monetario Internacional... ¿Alguien se ha preguntado cual es el poder y las dimensiones reales de Goldman Sachs? Si comparamos a Goldman Sachs con Tanzania, por ejemplo, nos encontramos con una brutal paradoja. Tanzania es un país africano cuya renta es de 2,2 mil millones de dólares al año, a repartir entre 25 millones de personas. Goldman Sachs es un banco de inversiones cuya renta es de 2,6 mil millones de dólares, a repartir entre 161 personas.

Las extrañas maniobras en la oscuridad que estamos presenciando, no son un "golpe a la democracia" porque no se puede golpear aquello que no existe. No es el momento de glorificar a personajes como Papandreu o Berlusconi por el hecho de que hubieran sido "elegidos por el pueblo". No eran más que títeres de los que ahora han tomado las riendas del poder directamente y sin careta. Un ejercicio de tanta franqueza es de agradecer, porque ahora ya sabemos que la democracia no existe y que los Reyes son los padres. Algo es algo.

Ciertamente es difícil analizar esta situación. Los tópicos son recurrentes: tecnócratas que tratan de salvar al sistema financiero a toda costa en detrimento de los ciudadanos. Es una obviedad. Pero lo que yo me pregunto es que hay más allá de toda esta farsa. Lo que me atrevo a imaginar no tiene nada de halagueño.
 
Fuente: diariosestrella

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