23 ago. 2011

José Blanco, ignaro socialista. Entrevista apócrifa al Ministro de Fomento


Rueda de prensa sobre el Consejo de Ministros de 19 de agosto de 2011. Blanco se luce, (por ultracorrección, o uso de una palabra pensando que así es válida, por semejanza con otra parecida; todo ello trufado de vulgarismos, como adotado --por adoptado-- construción --por construcción-- ), se luce, digo, confundiendo STOP con STOCK. No sabe lo que es stock, nada grave, si no fuera porque hablaba del problema de la acumulación de viviendas sin vender y porque él es el máximo responsable del Gobierno en el asunto. Esta bestia parda gallega controla más dinero que nadie en el Gobierno de España, y se dispone a repartir chollos, aeropuertos y otras infraestructuras, entre los "amigos del Gobierno" a nuestra costa. Toda una vergüenza nacional. Así que, para tomárnoslo con franciscana paciencia, repetimos una entrevista del Lobo Estepario a este vestigio del hombre de Neanderthal, publicada el 1 de febrero de este mismo año.

Me recibe el Ministro en su despacho de Paseo de la Castellana, 67. Nos dejan solos. Voy al grano:

LOBO ESTEPARIO: Sr. Ministro, no perdamos tiempo con prolegómenos, que a los lectores de nuestra publicación no les gustan las medias tintas y no está el horno para bollos (pausa). ¿Hasta qué punto es legítimo un gobierno que, como el suyo, incumple su programa electoral?

MINISTRO: (Sonrisa. El Sr. Ministro se remueve en el asiento). No alcanzo a comprender el sentido de la pregunta.

LOBO ESTEPARIO: Pues se lo repregunto: ¿Cuál es la legitimidad de un gobierno que impulsa unas medidas contrarias a su programa electoral, que hace una política opuesta a aquella a la que se comprometió con sus votantes?

MINISTRO: (Hipócrita sonrisa. El Sr. Ministro hace un tejadillo con las manos. Carraspea). Debo decirle que, en una situación de crisis internacional como la presente, nos hemos visto obligados a adoptar algunas medidas impopulares, pero totalmente necesarias para la estabilidad económica del país, para atraer a los grandes
inversores, al mundo financiero y a la banca. Es decir, que no hemos incumplido nuestro programa, como dice usted, sino que lo hemos adecuado a las circunstancias. Para ello, el gobierno tiene la legitimidad que le dan las urnas de la democracia que todos los españoles nos hemos dado a nosotros mismos.

LOBO ESTEPARIO: Huuum... Hombre, Ministro, no diga que los españoles nos hemos dado esta democracia a nosotros mismos... porque nadie, ni aún el mejor contorsionista, puede darse a sí mismo por el culo. La Transición fue un "esto son lentejas", o sea, partitocracia. A ver, ¿cómo puede existir democracia sin independencia de poderes del estado? ¿Cómo es posible que pertenezca usted, como cualquier otro miembro del Gobierno, al poder Ejecutivo y al poder Legislativo al mismo tiempo? (Al Ministro se le borra bruscamente la sonrisa de la cara, como un dibujo que se hubiera tragado la arena). ¿No debe considerarse condición inexcusable de mínima legitimidad de esta media democracia postfranquista española, sin independencia de poderes, el cumplimiento del programa electoral con el que se concurrió a las elásticas y resistentes urnas que todo se lo tragan, que todo lo soportan? Frente a la crisis, bien podían haberse adoptado medidas como las de otros países... Pongamos por caso Islandia, que ha encarcelado a banqueros y políticos, que se ha negado a pagar la deuda soberana y que está redactando otra nueva constitución popular...

MINISTRO: (El Sr. Ministro vuelve a sonreír, pero con los ojos centelleándole como cuchillas afiladas). Quien piense que el gobierno socialista, que ha obtenido once millones de votos y goza de la confianza que los españoles han depositado en él, carece de legitimidad, cuestiona los fundamentos esenciales de la democracia. Sobre las medidas podemos discutir largo y tendido, que para gustos son los colores. El gobierno simplemente ha adoptado las que le ha parecido conveniente.

LOBO ESTEPARIO: Sr. Ministro, dejemos el programa electoral que han incumplido ustedes justificándose con la crisis. Le haré otra pregunta: sé que usted se considera a sí mismo un hombre moderno, que está al día... ¿qué opina de la superdotada vocalista, Lucila Corral?

MINISTRO: Bueno, sí, procuro estar al día culturalmente hablando. Me gusta la literatura, que leo en la intimidad; y la música actual, que escucho con mis hijos, María y Pedro... Pero a esa magnífica cantante, la Corral, la he oído poco.

LOBO ESTEPARIO: La ha oído poco porque esa artista sólo canta en la ducha. Lucila Corral es diputada socialista por Madrid. Y no es usted el único que no la conoce. Tampoco la conocen los madrileños, pues fue la última candidata de la lista socialista que entró en 2008. ¿Cómo puede representar a los españoles un diputado electo por el procedimiento de listas cerradas?

MINISTRO: Sí, sí, claro que la conozco, a Lucinda Corral. Su pregunta ha sido malintencionada, usted ha dicho que era cantante y pensé que se refería a esa tal Corral que tiene fama por ser la doble de Isabel Pantoja, que canta mismamente como ella. Ahora recuerdo que esa se llama Mar Corral, y no Lucinda Corral.

LOBO ESTEPARIO: Pues no. No he dicho que fuera cantante, sino superdotada "vocalista": la diputada Lucila Corral, que no Lucinda, es tan vocal que no necesita consonantes: vocal de la Comisión de Trabajo y Asuntos Sociales, vocal de la Comisión de Cooperación Internacional para el Desarrollo, vocal de la Comisión no permanente para las políticas integrales de la discapacidad y vocal de no sé de cuántas comisiones más. Pero, como viene al caso, conteste a esto: ¿No representan sus diputados, en lugar de a los votantes, al propio partido, al PSOE? ¿No sucede lo mismo con todos los partidos del arco parlamentario?

MINISTRO: (El Sr. Ministro deja escapar una risita nerviosa). Bueno, oiga: el sistema es mejorable, sin duda. Pero de momento es así, no es cosa mía, sino de la Constitución Española.

LOBO ESTEPARIO: Ya. Hablando de la Constitución Española. A usted, que empezó su carrera política en el PSP de Enrique Tierno Galván, ¿qué le parece que precisamente el PSOE no permitiera a Tierno, Profesor de Derecho Constitucional de la Universidad de Salamanca, participar en la redacción de la Constitución; y, sin embargo, a usted, que no acabó ni primero de Derecho en Santiago de Compostela, le haga Ministro de Fomento?

MINISTRO:  Oiga, emulando el lenguaje de mi colega, Leire Pajín, le diré que el Presidente del Gobierno hace Ministro de Fomento a quien le sale de los cojones.

LOBO ESTEPARIO: Eso lo explica todo. Sigamos con la Constitución y el derecho de huelga. ¿No le parece una estafa democrática recoger el derecho de huelga en la Carta Magna y luego legislar sobre la huelga de manera que los servicios mínimos la hagan inoperante, poco más que una manera de que le descuenten a uno parte de sus emolumentos y pase a formar parte de la lista de los revoltosos? Me refiero, por ejemplo, al caso de AENA y la media docena de huelgas de controladores, con servicios mínimos del 100%,  antes de la última, ésa que los medios, a instancias del Gobierno, han denominado salvaje... ¿No cree usted, como socialista, que toda huelga que no sea salvaje es un simulacro, un hazmerreír para la patronal?

MINISTRO: Los controladores habían sido privilegiados por el PP y por eso los hemos militarizado. Y créame, van a pagar muy caro su enfrentamiento con este Ministerio. Les vamos a arruinar la vida. Y punto.

LOBO ESTEPARIO: ¿Acaso no prepara usted, con el achicharramiento de los controladores, el terreno para la enajenación de la parte rentable de AENA, a instancias de los acreedores del Estado?

MINISTRO: Si AENA se enajena es cosa buena, permítame el alarde poético... Por cierto, ¿a qué publicación dice usted que representa?

LOBO ESTEPARIO: (No contesto, claro.) Usted es, desde la última remodelación gubernamental, también titular de Vivienda... Hablemos del ideario socialista... ¿Cree usted que permitir que los bancos dicten las leyes, como esa Ley Hipotecaria que impide que la dación del inmueble cancele la deuda —que impera en el resto del mundo—, es socialista? O mejor, ¿cree usted que existe siquiera el socialismo?

MINISTRO: Mire usted: Si la solvencia del sistema financiero español está fuera de toda duda, es en gran parte gracias a las medidas adoptadas por este gobierno, y a esas leyes que usted critica. Y el socialismo existe en el sentido de que, imagínese: si con nosotros la cosa va así, ¿qué pasaría con el PP en el Gobierno?

LOBO ESTEPARIO: Sr. Ministro, lo que hiciera o no el PP en su lugar es irrelevante, ¿comprende? ¿Qué más le da a los españoles, PP o PSOE en el Gobierno? ¿Acaso no han pasado ustedes de criticar abiertamente a los “mercados” a seguir a pies juntillas sus dictados, como si fueran una bandada de pizarros cualesquiera? ¿Acaso niega usted que España está intervenida por sus acreedores desde mayo de 2010, momento en que Zapatero le dio la vuelta a su chaqueta de pana, su hoz y su martillo, y apareció con smoking y guadaña?

MINISTRO: (El Sr. Ministro se pone entonces rojo como la grana, acaso en solidaridad con las cuentas bancarias de tantos millones de españoles). Yo no sé de dónde se saca usted que…

LOBO ESTEPARIO: Concretamente, entre finales del 2009 y principios del 2010, el Sr. Presidente del Gobierno aseguraba en sus mítines de los domingos que no tocaría los “derechos sociales” de los españoles; y que no podía ser que la crisis la pagaran aquellos que no tenían la culpa de los desmanes del mundo financiero.

MINISTRO: Verá, yo le aseguro que el gobierno trabaja incansablemente por preservar los derechos de los españoles, pero no se trata de culpabilizar a un sector concreto que… Oiga, ¿en qué diario trabaja usted?

LOBO ESTEPARIO: Eran ustedes mismos los que señalaban a los “mercados” como responsables de la crisis…

MINISTRO: Deje, deje que le diga. En primer lugar, las medidas que el gobierno de España ha tomado, generalmente de acuerdo con la oposición, son homologables con las que se han adoptado en toda Europa. En segundo, los españoles tienen que hacer un poco de autocrítica, porque han vivido estos últimos años por encima de sus posibilidades.

LOBO ESTEPARIO: Sr. Ministro, ¿y usted? ¿Vive usted por encima de sus posibilidades construyéndose un chalet en Arosa, a pie de playa, cagándose literalmente en la litoral Ley de Costas? Y le pregunto ¿quién es usted para marcar el límite que no deben traspasar los ciudadanos? Y además, ¿hasta qué punto no es responsable el poder político de las campañas de consumo y consecuente endeudamiento con que se ha fomentado el estilo de vida que ha caracterizado nuestra última década?

MINISTRO: (El Sr. Ministro se revuelve en su asiento, nervioso como un capellán en un prostíbulo). Lo que trato de explicarle es que no hay que centrar las críticas o pedir responsabilidades a unos sectores concretos: todos debemos hacer frente a los errores de la democracia, y democráticamente debemos consensuar las soluciones a…

LOBO ESTEPARIO: Oiga, Pepiño... permita que le llame Pepiño, como si fuera usted un chaval irresponsable y dijera todas estas absurdidades sin mala intención: consenso es lo opuesto a democracia. El consenso es un valor oligárquico, un acuerdo entre las élites, algo profundamente antidemocrático. Las soluciones del gobierno socialista las dictan los mismos a los que la opinión pública (y en un principio, gran parte de la clase política) señalaban como responsables directos de la crisis. Aunque supongo que todo ello fue antes de “refundar el capitalismo”.

MINISTRO: (No sonríe ya el Sr. Ministro, recostándose en el asiento). Veo que se niega usted a escucharme. Así es imposible que nos entendamos. Llamaré al ujier para que le acompañe a la puerta... (su mirada perdida busca el teléfono).

LOBO ESTEPARIO: Nos entendemos perfectamente, Sr. Ministro. Lo que quiere colarme son las chorradas con que hace comulgar su gobierno a la ciudadanía a través de los medios. Dictando dogmas de fe como monaguillos que son del poder financiero.

MINISTRO: En estos términos, considero que es imposible continuar la entrevista (El Sr. Ministro hace el ademán de levantarse).

LOBO ESTEPARIO: ¿Adónde va? ¡Quédese donde está, que mis lectores aún quieren saber algunas cosas y le pagan a Su Excelencia el sueldo! (Me pongo en pie, inclinándome sobre él, que se encoge en su asiento).

MINISTRO: Oiga, pero…

LOBO ESTEPARIO: ¡Ahora va a usted escucharme, pues me erijo en la voz del pueblo! (Atranco la puerta apoyando entre el suelo y el picaporte el respaldo de una silla).

MINISTRO: Pero usted está loco, usted está loco… (El Sr. Ministro busca auxilio con la mirada, sin embargo, estamos solos en la sala. Asustado, se encoge más y más, como una de esas huellas de gaviota en las orillas de las playas).

LOBO ESTEPARIO: ¡Es mentira todo lo que dice usted! ¡Es mentira todo lo que dice su gobierno! ¡Es mentira todo lo que dicen los lacayos de los “mercados”, ya sea en prensa, en un aula poblada de membrillos o en una tribuna! ¿Por qué acudieron ustedes al rescate de la Banca con 150.000 millones de euros? ¿Por qué, en vez de ese dispendio, no ayudaron a los pequeños y medianos empresarios acuciados por las deudas?

MINISTRO: Usted no comprende nada. Usted, usted… ¿cómo íbamos a dejar que cayera el pilar básico de nuestra economía que…? ¡Socorro!

ÁCRATAS: ¡Silencio! Es usted un grelo que desconoce lo que es la competencia desleal. Se ampara en su visión de la economía, en su verdad económica particular, para establecer una doble vara de medir: a la Banca se la auxilia con el dinero de todos mientras a…

MINISTRO: ¡Socorro! ¡Socorro! ¡Socorro!

LOBO ESTEPARIO: ¡No grite como cerdo al que estuvieran degollando, Pepiño! (Empiezan a oírse golpes en la puerta). Le han salvado ustedes el culo a la Banca con el dinero de todos y han sido incapaces de exigirle que fluyera el crédito. ¡Inútiles, vendidos, mentirosos! (Fuera aumenta la algarabía de golpes y voces; dentro, los gemidos de angustia). ¡Y después se dedicaron a recortar gasto social para tratar de salvar las cuentas públicas, y a aumentar los impuestos!

GENTE VARIADA: (Desde fuera). ¡Abran inmediatamente!

LOBO ESTEPARIO: ¡Oiga antes de que tiren la puerta abajo! ¡Ustedes son impostores, farsantes, ladrones! No sólo se humillan genuflexos ante el poder financiero, con esa repugnante sonrisa de beatos que les caracteriza, sino que se han atrevido a justificar el expolio, la sangría, defendiendo una ley de pensiones ignominiosa: durísima para los trabajadores y regalada para los políticos.

(¡Brrrrrrrrrrrrrrrrrrrruuuuuuuuuuummmmmmmmmmmmmm! Estrépito de la puerta que se desploma y entrada una manada de efectivos de seguridad, que me reducen al momento).

LOBO ESTEPARIO: (Sigo desde el suelo, con la rodilla de un policía aplastándome el pecho). ¿Qué son los mercados, Sr. Ministro? ¿Qué democracia es la suya que todo lo deciden los mercados, que todo se hace de acuerdo a los mercados? ¿Acaso son una autoridad sobre la de la soberanía popular? ¿Cuál es la razón de toda esa bruma sobre los mercados, de que los mercados se presenten como una abstracción que… ¡Ay!? (La rodilla incrementa su presión y ya no consigo articular palabra. El Sr. Ministro, temblando y ¿por qué no decirlo?, oliendo a mierda, es conducido a otra estancia entre voces algodonadas. A mí, en cambio, me llevan a la comisaría a empellones. Allí me toman declaración, y supongo que después de un par de noches en el calabozo, tras pagar la fianza los lectores de Ácratas por suscripción popular,  me dejarán en libertad con cargos: retención de pez gordo (con anzuelo de mosca política) y resistencia a la autoridad. No pasará nada. Antes de un año, la revolución provocada por la revuelta social arrasará el régimen cocotero, y la III República Constitucional Española anulará todos los juicios políticos pendientes.

EL LOBO ESTEPARIO
(Con alguna aportación de MHdP,
del Comité Revolucionario para la
Colaboración entre Perros y Lobos)

Fuente: Acratas

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