2 may. 2011

¿Quiénes son los verdaderos terroristas?

Fuente: Ácratas
“La forma más sencilla para perpetrar un atentado bajo bandera falsa es hacerlo con la cobertura de un ejercicio militar simultáneo que aparente la consecución del mismo ataque que se quiere ejecutar realmente”. (Eric H. May, oficial de inteligencia del Ejército de los EEUU)

Que el atentado del 11-S fue organizado por la extrema derecha fascista norteamericana e internacional es incontrovertible. Y su finalidad, bien conocida. El que no lo admita, el que no lo sepa aún, es porque no quiere: bien porque ello confutaría sus propios intereses ideológicos, de clase o económicos; o bien porque tal verdad le asusta tanto, que no puede aceptarla sin que se le hunda todo el edificio intelectual sobre el que se sustenta su vida y la de su familia; porque hay personas se sienten entonces tan vulnerables que podrían llegar incluso a enfermar a causa del miedo sostenido.

Pero ha sido demostrado por arquitectos e ingenieros del mundo entero (aquí tenéis una charla con uno de ellos en el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid) que la caída de las Torres Gemelas y el WTC 7 no fueron causados por el impacto de aviones (en el WTC 7, de 47 pisos, no impactó ningún avión), sino que se trató de derribos controlados con explosivos aluminosos, de alta tecnología, que dejaron su huella en los limpios cortes a 45º de los pilares del edificio. Y aquí podéis leer un artículo de
Pravda, claro como el agua, que dice lo mismo que Cossiga y que tantos otros: que el 11-S fue un autoatentado, un trabajo interno bajo bandera falsa.

Que los atentados del 11-M y del 7-J tenían las mismas características que el del 11-S era evidente. Nadie lo ocultó, antes al contrario, porque se trataba de hacernos creer precisamente a todos los ciudadanos que los autores eran los mismos: una evanescente Al-Qaeda que, como un fantasmagórico Guadiana, aparece cuando menos se la espera desde debajo de alguna piedra afgana.

Pero ahora hay algo más que lo demuestra:

Una de las cosas más sorprendentes del atentado del 11-S de 2001 es que, ese preciso día, el NORAD (defensa aérea norteamericana) estaba realizando un ejercicio en todo el territorio americano que imaginaba un ataque con aviones de pasajeros a diversos edificios estadounidenses, entre ellos, el Pentágono y las Torres Gemelas. ¡Los supuestos del ejercicio militar eran exactamente los mismos que los que estaban aconteciendo realmente! Ese detalle, que no es más que uno más que demuestra lo absurdo del atentado por parte de 20 desarrapados musulmanes, cuya documentación obtuvierion todos en una agencia de la CIA de Ammán, se repitió en Londres, donde una empresa consultora de gestión de crisis, vinculada a Scotland Yard, y con su apoyo logístico, realizaba ese preciso día, 7 de julio de 2005, unos ejercicios en el metro y la red de autobuses urbanos, precisamente en las mismas estaciones de metro en las que ocurrieron las explosiones. Y eso ya no puede ser calificado como una casualidad. Lo que nos faltaba por conocer, y bien que lo hemos buscado en todo Internet, es si esa casualidad pudo suceder también el 11-M... ¿Hubo también un ejercicio sobre terrorismo con bombas en trenes el 11 de marzo de 2004?

Bueno: ¡Pues la respuesta es SÍ! (1)

Unos ejercicios antiterroristas de la OTAN se realizaron en Madrid (pocos días después de que su Secretario General visitara la capital de España) y otras ciudades europeas especulando con la posibilidad de bombas en trenes. Esos ejercicios se clausuraron precisamente el 10 de marzo de 2004, el día antes de que las bombas estallaran.

¿Alguien puede imaginarse que con esa situación de máxima seguridad en la capital de España unos desgraciados, camellos y vendedores de móviles, mineros asturianos y ladrones de medio pelo, puteros y delincuentes comunes, confidentes todos de la Policía y la Guardia Civil, pudieran dedicarse a preparar el atentado de Madrid? Bueno, pues ya lo sabemos: los únicos que tuvieron oportunidad de trabajar en medio de ese caos fueron precisamenente gentuza capaz de camuflarse de miembros que estaban realizando el ejercicio. Como en Nueva York. Como en Londres. Es, al parecer, el procedimiento habitual.

Con lo cual, el atentado de Madrid coincide exactamente con los de Nueva York y Londres en diversas cosas:

—En los tres hubo en la misma fecha ejercicios de fuerzas y cuerpos de seguridad del estado que simularon atentados similares a los reales.

—Los terroristas eran agentes, colaboradores o chivatos de esos cuerpos y fuerzas de seguridad.

—Las cámaras de seguridad no funcionaron ese día, o las cintas fueron retiradas por la inteligencia del estado y no se sabe más de ellas.

—Hubo vehículos abandonados con pistas obvias que señalaban a los islamistas.

—Se emplearon explosivos de alta tecnología y clase militar.

—Se procedió a la destrucción inmediata de pruebas por parte de la policía, con autorización de la judicatura.

Es decir: los tres atentados llevan, en efecto, la misma firma. Pero no es la de Al Qaeda. O sí, según se mire: Siempre que identifiquemos como Al Qaeda a es ese servicio internacional de terrorismo de estado conducente a conseguir, mediante el miedo de las poblaciones, la impunidad y la omnipotencia de los dirigentes para entrar en guerra cuando, como y contra quienes quieran sin permiso del pueblo, cuyos derechos fundamentales, además, pueden suspender a su conveniencia bajo el pretexto de la seguridad del estado.

Y por eso nada encajó nunca en los atentados del 11-M. Y es ahora evidente que los responsables de los dos principales partidos políticos de esta monarquía cocotera, PP y PSOE, lo han sabido siempre, pero se han dedicado a acusar falsamente cada uno a quien le convino: el PSOE, a los islamistas; y el PP, a la ETA. Lo que constituye una falta de respeto gravísima hacia la ciudadanía —un fraude, un delito de colaboración con el terrorismo—, a lo que ya tendremos que ir acostumbrándonos (¿Y el GAL? ¿Cuándo se juzgarán los 26 asesinatos pendientes?). Ninguno de ellos dijo la verdad. Ninguno. Ni ningún político español, ni medio de comunicación, ni jurista (aunque Gómez Bermúdez acabó exonerando a todos los acusados de sus cargos de terrorismo) que aportara un ápice de luz. La mismísima Iglesia, a través de Federico Jiménez Losantos, desde la COPE, y de Luis del Pino, desde El Mundo, se dedicó durante años a desviar la atención (incluso de los Peones Negros) en la dirección unívoca de demostrar que había sido la ETA. Todo ello constituye una vergüenza nacional.

Todo lo expuesto determina la veracidad de la afirmación siguiente: los tres atentados, 11-S, 11-M y 7-J, y probablemente cientos más, fueron realizados aparentando falsa bandera por los mismos servicios internacionales de terrorismo de estado internacional, apoyada por los servicios secretos de ciertos países, muy interesados en que EEUU ocupase militarmente Oriente Medio, en su propio beneficio geoestratégico y en el de Israel, por supuesto.

Éste es, y así funciona, el mundo en el que vivimos, y de esta calaña es la gente que nos gobierna, peores que perros rabiosos. Ahora, sabiendo ya esto, podéis iros preparando ya para ir a votar a vuestro partido favorito en las Elecciones Municipales del 22 de mayo.

MESS

(1) Como siempre, nuestro agradecimiento a los autores de los vídeos, cuyo visonado ahorra muchas palabras.

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