10 abr. 2011

La corrupción no se castiga en la partitocracia española

Manuel Rincón
Hace poco leía asombrado, mientras comía, como el Sr. Chaves supuestamente cambió leyes para beneficiar a sus hijos. Esto unido a la brutal malversación de fondos públicos en los ERE andaluces ( asunto ya comentado en su momento en LTO), usando el fondo de Reptiles, nos hace entrever que 25 años de “Chavismo” en Andalucía, han convertido aquella región en una auténtica cloaca de corrupción generalizada.
Pero lejos de haber las dimisiones que serían de esperar en un país democrático, ante acontecimientos de tal magnitud y que tanta alarma social despiertan, los culpables de este tipo de manejos siguen en sus cargos y cobrando cuantiosos salarios de nuestros impuestos, sin inmutarse siquiera.
Y su partido y el gobierno no solo callan, si no que el Sr. Bono, cuyo cuantioso patrimonio resulta más que sospechoso, sale en defensa de tanta corrupción, diciendo que “los tribunales ponen a cada uno en su sitio”. Es que ya ni en la justicia politizada podemos creer.
El Sr. Chaves confesó un patrimonio de 67.000 euros, cuando los ministros declararon sus bienes.. Permítanme que me ría, o es que su patrimonio es el erario público que reparte entre su familia como hace cualquier dictador que se precie.
Pero cuando aún no he salido de mi asombro, mientas ceno, leo que el Sr. Camps, el de los trajes, ese mismo, aprueba una lista electoral que incluye nada menos que ocho imputados por corrupción, con el beneplácito total de la plana mayor de su partido en la calle de Génova.
Desesperado ya solo se me ocurre escribir este pequeño comentario, para compartir mi angustia con los amables lectores de esta WEB.
Llego a la conclusión que los partidos no consideran en absoluto, que la corrupción sea una cosa mala o un delito reprobable, todo lo contrario, ensalzan a los que se implican en tales actos, y los premian.
Me parece tremenda esta serie de malversaciones, que conducen a ascensos más que castigos, y nos da idea de la calaña de la casta política que ejerce el poder en nuestro país, de manera arbitraria, y solo atenta a sus privilegios e intereses, y a los de sus familiares por supuesto, y donde el ciudadano sea parado, sea joven o sea pensionista, es ampliamente “ninguneado”, valga la palabra, por la casta dominante.
Las conclusiones las dejo esta vez, para que las saque el amable y sagaz lector.

Fuente: La Tercera Ola

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